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 El
diccionario de la Real Academia Española define la palabra
invertir en una de sus acepciones como: "Emplear, gastar u ocupar el
tiempo", sin embargo esta es muy pobre, ya que casi es un mero
sinónimo de las mismas palabras con que define el
término, pero hay algo más en el concepto de invertir,
precisamente ese algo más que lo distingue poderosamente del
mero hecho de gastar. Lo
que realmente nos permite ubicar con precisión el significado
"Invertir" es la definición que hace Alejandro Ariza, connotado
conferencista e ideólogo de nuestros tiempos, el cual nos dice
que invertir es: La acción primera de emplear tiempo, espacio,
dinero y/o esfuerzo para obtener la reacción segunda de un
beneficio mucho mayor en el futuro. No puedo estar más de
acuerdo con esto.
Es imprescindible experimentar y
constatar fehacientemente el poder de la inversión. Las
ganancias que uno obtiene al invertir son tremendas, y no solo hablando
del medio financiero, sino en todos los ámbitos de la vida
misma. Todo lo que se podido gana en dinero, en conocimiento, en salud,
en amor, ha sido porque primero se invierte, o se siembra, en ello.
Aquí la palabra clave es: "primero", es decir, realizar la
acción que luego generará una reacción. Conforme a
la ley de la acción y la reacción, es imposible que
sucede al revés: tener una reacción para luego emprender
la acción. Conforme a esa ley, eso es imposible e
ilógico!. Esta ley de la Física nos dice que: A toda
acción le corresponde una reacción de igual magnitud pero
en sentido contrario. Isaac Newton nos dejó esta ley para la
vida. Y debemos ser muy enfáticos en ello porque lo que
observamos en una gran cantidad de personas es el absurdo deseo de
precisamente lo contrario: es decir las personas desean obtener
ganancias sin primero invertir. O lo que es lo mismo querer obtener una
reacción sin acción, el deseo de muchos es desear un
efecto sin causa. Pero esto es imposible. No hay efecto sin causa, no
hay reacción sin acción, no puede haber ganancia
secundaria sin inversión primera.
Esperar ganancias sin
primero invertir, es como aquel que estaba parado frente a su chimenea,
con varios trozos de leña abrazados contra su pecho, y con
fuerza y determinación le profiere serias palabras a su
chimenea: "Chimenea ¡escúchame!... Si tú me das
calor, luego yo te daré leña". Esto es absurdo una
locura, pues así de loco y absurdo es el deseo de mucha gente de
ganar dinero sin primero invertir algo, ya sea, dinero, o tiempo, o
esfuerzo para lograrlo. Hoy la sociedad padece de lo que llamamos el
efecto de la generación "light" combinada con la
generación "express". Es decir gente que quiere todo
fácil, rápido y sin el más mínimo esfuerzo.
Sin embargo no hay ningún medio honesto donde se pueda lograr un
resultado así.
Existen perfectamente varias formas
donde con una mínima inversión, se pueda generar grandes
resultados financieros, pero no hay ninguna opción donde no se
tenga que invertir absolutamente nada y aún así se gane.
Por favor, es importante que entendamos esto... y una vez
entendiéndolo, que lo aceptemos..., y una vez que lo aceptemos,
actuemos. No podemos ganar si no antes invertimos. Y debemos lograr
invertir donde más ganemos, sin embargo eso es un arte que es
necesario aprender.
¡Esto es parte de la maravilla del conocimiento!
Como dice Robert Kiyosaky: los ricos "saben" algo que los pobres no y lo ponen en práctica.
Y
hoy debo decirte que cuando de invertir se trata, lo mejor es que
inviertas en ti mismo, a menos de que pienses que eres una mala
inversión.
Otro ejemplo: quien quiere un mejor
puesto en la empresa, un puesto mejor pagado, sin invertir en su propio
conocimiento para así poder vender su talento cotizándose
mejor. Es quien quiere el asenso sin dominar otro idioma; es quien
quiere el avance en el organigrama de la empresa sin dominar una nueva
habilidad que justifique la promoción, es quien quiere ganar un
mejor sueldo sin demostrar que sabe algo más que justifique lo
que la empresa invierte en él o ella. Una vez más el
absurdo de esperar una reacción segunda sin acción
primera. ¿Te interesa tener un avance laboral? Entonces mejor
pregúntate "primero": ¿He invertido "primero" en
mí mismo para tener mayor conocimiento y dominar nuevas
habilidades cognoscitivas que justifiquen el que pida un aumento?
¿He mejorado yo primero como persona para poder luego ofrecer
mayor calidad de servicio donde laboro? Recuerda, es ley, primero lo
primero y luego su consecuencia.
Otro ejemplo: la enorme cantidad de gente que quiere bajar de peso
tragando igual. ¿O sea, cómo! Y usé ex profeso el
verbo tragar porque efectivamente hay personas que no comen, mucho
menos se nutren, sino solo tragan satisfaciendo un antojo sin igual. Y
lo peor, lo más loco, lo más absurdo, es que aún
así desean bajar de peso. Es el típico deseo
acompañado de tal acción contraria que lleva sembrado en
sí mismo la semilla de la frustración auto-engendrada.
También en el área de la salud se cumple esta ley de la
inversión primera. Has de cambiar tus hábitos
alimenticios "primero", invirtiendo tiempo y esfuerzo haciendo
algún ejercicio físico, para luego, como reacción
segunda, bajes de peso. Como ves, aquí no hay más
misterios. Logra el resultado quien invierte primero.
Otro ejemplo: aquel que quiere vender su producto sin invertir en
publicidad. ¡Qué? Pues sí, existen casos
así. Locos que creen posible vender sus productos o servicios
sin primero invertir en una sana y penetrante publicidad. Gente que
espera que primero la chimenea les dé calor para luego ellos
darle leña. Increíble pero así he visto actuar a
gente.
Otro más: aquel que espera un trato digno y amoroso por parte de
su pareja sin primero invertir con un trato igual o mejor que el que
él o ella espera. Aquí también se cumple la ley de
inversión. Si deseas un beso con ternura y amor sincero, si
deseas una relación espectacular, si esperas esa
"reacción" amorosa... ¡Debes entender que es secundaria a
lo que tú primero hagas! También se invierte en el amor.
Son inversiones como: esa llamada que hiciste por iniciativa propia
donde le hablas a tu amada o amado para tan sólo decirle lo
mucho que le amas. Esa inversión primera que haces cuando
tú tomas la iniciativa y le escribes una nota a tu pareja
diciéndole: "Mi amor... estas breves líneas son
sólo para decirte lo feliz que soy compartiendo la vida contigo.
Eres mi motivo para existir". Esa inversión de dar el abrazo
tú primero, esa inversión de dar tú primero el
tiempo y calidad de escucha para quien quiere decirte algo; esa
inversión de ser el primero que dice: "¿Me perdonas?". Y
"luego" te garantizo vendrá la ganancia secundaria, luego
recogerás la cosecha de lo que primero sembraste, luego
vendrá ese beso que tanto querías, ese abrazo que tanto
necesitabas, ese trato digno y amoroso que ahora sabes merecer. Pero te
vuelvo a recordar: primero hay que invertir. Es la Ley de
Inversión.
Ahora bien, es posible que alguien por ahí pueda decir: "Lo
comprendo ahora, pero el problema es que no tengo para invertir...".
Entonces te digo: "¡Ve y consíguelo!". Estoy totalmente de
acuerdo con que en determinada circunstancia uno no tenga lo necesario
para invertir, lo he vivido en carne propia. Pero si uno alcanza a
comprender la magnitud de la ganancia, entonces uno es capaz de hacer
"lo que sea necesario" dentro de un marco de honestidad e integridad y
¡lo consigue! Aquí aplica perfecto aquel dicho de que
"Querer es poder", pero yo le aumentaría una edición al
dicho, así: "Querer con la suficiente intensidad, es actuar en
consecuencia". Acción es el efecto bujía. Acción
es la chispa que lo prende todo. ¿Sabes?, he visto que lo
único que diferencia a la gente es la magnitud con la que desea
algo. Esa es toda la diferencia para emprender la acción
concreta o postergar esperando, esperando y esperando... no sé
qué. La magnitud de tu deseo te dará la fuerza necesaria
para hacer lo que tengas que hacer en virtud de lo que buscas. La
magnitud de tu deseo, y la sinceridad que tengas contigo mismo para
sentir esa magnitud, serán la diferencia por la que puedas
algún día decir: "Lo logré" o "Lo pude haber
logrado". Un deseo ardiente o ferviente (es decir, pasión)
hará que comprendas que quien tiene un apasionado "por
qué", el "cómo" le llega por añadidura.
Conclusiones que te comparto: es muy difícil (pero muy) que
ganes algo si no primero inviertes en ese algo. Esto es una ley, no es
una hipótesis ni una teoría, repito es ley, esto siempre
sucede así. La gente que más gana es la que más
invierte. Las personas que comprenden esta ley y tienen el deseo
ardiente y ferviente, son las primeras que aprovechan el conocimiento
de la misma y hacen lo que sea necesario para poder invertir, ya que
saben con toda certeza que la lógica consecuencia es que
ganarán. Una de las definiciones más hermosas que he
escuchado por ahí de lo que significa ser "Líder" es: no
tan sólo aquel al que siguen, sino el que dice "voy yo
primeras!". La gente rica invierte (rica en todos sentidos:
económico, intelectual, emocional y espiritual). Pues bien, hoy
llegó este conocimiento a ti. La pregunta es: ¿Lo
invertirás? Dependerá de la magnitud de tu deseo, y
así dependerá mucho tu... ¡Emoción por
Existir! - Alejandro ArizA.
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